INICIAR SESIÓN
Enric y Sandra
02/08/2014
Adria

Después de casi 15 años de novios, finalmente nos decidimos a dar el paso. Así que este era un día muy deseado y sin duda teníamos claro que nuestra prioridad era solo una, disfrutarlo. Pero no solo ese día, sino todo el proceso hasta llegar a él, y así fue. La idea de la boda siempre había sido la de montar una gran fiesta de verano, donde poder juntar a todos los amigos, con los mínimos formalismos. 











Así que la fecha elegida fue el 2 de agosto y el lugar, la pequeña ermita de Santa María de Llerona en nuestro pueblo. 


Can Ribas fue la única visita a fincas que hicimos porque ya nos tenía enamorados antes de visitarla.



Enric no quería extravagancias en su traje, ni chalecos, ni corbatines, ni flores y por ello vistió un sencillo y elegante smoking negro.



















El vestido de novia parecía faena más difícil, pero con Jordi Anguera, esa palabra no existe. 



Tenía 4 puntos imprescindibles; tul, tirante finito, cintura muy marcada y espalda descubierta, tenía que ser fino y sexy a la vez y sobretodo cómodo. 





































Así que juntó todas las ideas para hacer el vestido soñado combinado con un precioso tocado que Jordi improvisó con un arte bárbaro.




















Para mí, ese es el vestido más bonito que he nunca he visto, con él me sentí especial.





















La mañana se levantó gris pero nada importaba porque todo lo soñado ya estaba preparado. Así que la primera parada fue la pelu donde allí pasamos un buen rato de chicas con mi madre y mis amigas donde nos pusieron guapísimas a todas. 



















A primera hora de la tarde los novios nos empezamos a vestirnos cada uno en una casa distinta, rodeados de nuestra familia.



Mi abuelo, la persona que más me ha mimado desde pequeña era el encargado de ejercer de padrino, así que la entrega del ramo fue muy muy emotiva. 




Esta era una boda romántica, fresca y divertida. Todo estaba listo para empezar, la paniculata llenaba la decoración de la ermita, mientras unos detallitos muy divertidos esperaban a nuestros invitados en la entrada: pay pays, gafas de sol, conos con pétalos, sombrillas japonesas... 



El novio muy elegante llegó puntual y la novia como no podía ser de otra manera, llegó con media hora de retraso precedida por unas monísimas damitas-bailarinas con tutus.



La ceremonia fue muy personal, la única hermana leyó con una voz vibrante el texto que ella misma había escrito y que hizo que a todos se les saltasen las lágrimas.




Los invitados fueron llegando a la masía de Can Ribas. El Piano bar empezó su show, y la gente empezó a bailar mientras les pedían cóctails. Esto ya no era un aperitivo formal sino una invitación a mover el esqueleto.



Cuando llegó el último invitado aparecimos por el césped con el descapotable y arrancamos a bailar, fue un gran momento.




Mientras tanto, en el prado de la finca habíamos preparado un photocall con estética picnic y todo lleno de accesorios para que la diversión no parase y en el fondo se iluminaron unas grandes letras con nuestras iniciales.



La comida aparecía de una manera muy divertida, el jamón llegó encima de una bicicleta, otra bicicleta apareció con una barbacoa incorporada, el equipo de Don Ostra, paseaba repartiendo ostras al gusto,… Con una entrada muy cañera subidos en un triciclo hicimos enloquecer a nuestros invitados. 



La boda estaba llena de detallitos personalizados para los invitados, distribuidos por momentos y espacios y todos ellos preparados de una manera muy personal hechos por MyOriginalParty, estos detalles fueron una parte muy importante y donde todos nuestros invitados pudieron comprobar lo mucho que los queremos. 



Antes del baile hicimos las emotivas entregas de los padres y los abuelos, llenas de abrazos cariñosos. Y llegó el momento de entregar el ramo a ritmo de Paco de Lucía, la canción favorita de Cristina, una amiga muy especial que nos ayudo a preparar y decidir muchas de las cosas de este día. Ella sabía absolutamente tooodos los secretos de la boda, a excepción de uno, el ramo. 



Para el final de la noche teníamos la gran fiesta montada con la banda de “Los de Siempre” precedida por Manu Guix. Fly me to the moon sonó para arrancar un baile que acabo a las 6 de la mañana, la magia de la música en directo hizo que saliera humo de los pies de todos los invitados. 





Sin duda, un día inolvidable. Disfrutamos de la fiesta tal y como habíamos soñado.



Nos sentimos convencidos que para este día elegimos a los mejores profesionales, 1.000 veces más repetiríamos con todos vosotros sin duda, toda esta profesionalidad junta ha sido lo que ha hecho perfecto este día. Gracias a Can Ribas, a Margaret Perruquers, a MyOriginalParty, a Los de Siempre, a Piano Bar, a tu magia, Jordi Anguera y en particular a Andrea Ferrara, por tu gran arte captando momentos inolvidables de un día tan especial.

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